UNIVERSITÉ DE PARIS IV-SORBONNE
  Centre d'Études ibériques et latino-américaines appliquées
  C.E.I.L.A.
  

Marc GUIBLIN        
   EL SECTOR PETROLERO EN VENEZUELA: BALANCE Y PERSPECTIVAS   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El sector petrolero en Venezuela: Crisis petroleras y nacionalización »  El choque petrolero


Crisis petroleras y nacionalización
No es un tópico afirmar que se considera el petróleo como un instrumento que permite nivelar desequilibrios cuando se tiene en cuenta la polarización de la región del Norte respecto al Sur. El objetivo de romper el predominio de una región radica en un peso geopolítico obvio. Por lo tanto la institución de un impuesto sobre los beneficios y la recuperación de las concesiones atiestan la voluntad del Estado venezolano de obtener un control sobre la industria tanto más cuanto que desde 1942 las circunstancias internacionales permiten sacar provecho de las exportaciones. En 1967 la CVP aumenta su capital y su papel con acuerdos firmados con las multinacionales. Un contexto internacional resulta propicio para el proceso de nacionalización y el alza de los precios petroleros permite proyectarlo así como las indemnizaciones que eso supone. La ley de reversión de 1971 obliga a las compañías que disminuyen su actividad y despiden plantilla a ceder al Estado - antes de 1983 - un 10 % de sus activos y las concesiones petroleras explotadas. Para Venezuela la lucha interna Estado-compañías consistía en aprovechar oportunidades para incrementar el precio del acceso al recurso al arrendatario y las compañías dejaban de ser propietarias de los yacimientos al reconocer el derecho del dueño del recurso a participar en las ganancias del arrendatario, como en el modelo estadounidense.
El ingreso extraordinario supone un ingreso apropiado por el Estado y el capital petrolero (proceso de exploración-producción, transporte, venta de petróleo crudo, refinación, distribución y venta de derivados). El precio internacional del barril crudo se forma en un nivel superior a su costo técnico de producción más el ingreso fiscal (34 % en Venezuela). La propiedad de los yacimientos petrolíferos concede al titular la potestad para incrementar el precio del barril crudo y crear un precio de monopolio. En los años 1970 la apropiación de los ingresos petroleros representa un objetivo de los actores de la industria petrolera en Venezuela como en los países de la OPEP. El alza de los precios petroleros de 1974 decidida por el cartel de la OPEP interviene cuando la reservas y la producción petroleras norteamericanas tienden a disminuir mientras sus importaciones tienden a crecer, incluso por encima del 50 % de su consumo.
La riqueza petrolera en Venezuela proviene de las alzas de los precios petroleros de 1973-1974 y 1979-1980. Esa riqueza genera un potencial extraordinario del desarrollo venezolano y se habla de un "bonus" petrolero o sea un ingreso adicional de exportación generado por aumentos de precios petroleros desde 1973. Ese "bonus" origina una medida en su contribución real en el desarrollo del país y peculiarmente con un incremento del poder adquisitivo venezolano. La situación en los principios de 1970 estriba en una disminución durable del proceso de crecimiento y el alza de los precios petroleros triplicándose en 1973 viene a ser una como bendición. Después de 1950 y hasta 1965 la situación resulta de un estancamiento en las exportaciones petróleras y una deterioración en términos del intercambio aunque en 1970 el producto interior bruto por habitante equivalía al PIB de los país menos avanzados de Europa (España, Portugal). Además entre 1958 y 1972 el producto no petrolero había crecido a expensas del sector petrolero (caída del 31 % al 20 % en el producto interior total).
El Estado se apropia de los ingresos de exportación en Venezuela a través de royalties e impuestos cobrados sobre las compañías petroleras nacionales o extranjeras y reitera su arbitraje entre gastos corrientes e inversiones. La tasa media de fiscalidad sobre las exportaciones petroleras y su importe permite al Estado invertir en otras economías en pos de desarrollo como el sector público. La CPV tenía que cargarse del sector petrolero después de la nacionalización en 1975. Dos factores que propician el desarrollo económico venezolano merecen citarse : una baja inflación entre 1958 y 1972 y la posición fianciera del país para con el exterior (la deuda pública acumulada sobre cinco años era de menos de mil millones de dólares). Los ingresos de exportación se habían mejorado y las reservas extranjeras habían aumentado de unos 800 millones de dólares entre 1970 y 1972. La participación de las compañías extranjeras en el capital nacional era muy elevada por sus inversiones en el sector petrolero. Una disminución económica aparecida poco antes de 1970 se hubiera prolongado sin el alza de los precios petroleros según parece.
El Cuarto Plan (1970-1974) del presidente Rafael Caldera prevé un desarrollo que se estriba en la exportación de bienes no tradicionales y en un control más agudo de la industria petrolera conduciendo luego a la nacionalización del sector petrolero de 1975. Los ingresos petroleros permiten financiar el aumento de los gastos públicos. Entre 1972 y 1974 el precio del petróleo venezolano pasa de 2,5 dólares a 10,5 dólares por barril, lo que permite incrementar el producto interior de más del 30 %. El "bonus" petrolero modifica obviamente el ritmo y la estructura del desarrollo económico del país a través de una utilización directa por parte del gobierno y de efectos indirectos en la economía.
El volúmen de producción y de exportación petroleras cae fuertemente tras 1974 y se establece entonces una política de conservación de los recursos nacionales. La inversión había considerablemente disminuido desde el año 1969 aniquilando por lo tanto toda tentativa contra esa caída de producción y exportación. El bonus se define por la diferencia entre el valor agregado real petrolero y su valor agregado de 1972, y los ingresos adicionales aumentan en 1973. No obstante los precios internos de los productos petroleros no aumentaron tan rápidamente como los precios externos después de 1973. Se estima el aumento del "bonus" petrolero entre 1973 y 1978 a un 20 % del producto interior (5 mil millones de dólares anuales).
El gobierno constituye el único beneficiario del "bonus" hasta la nacionalización del sector petrolero y de una mayor parte después del suceso. Se imputaron al bonus petrolero las inversiones financieras de las compañías petroleras nacionales después de 1975. La tasa anual de las inversiones emprendidas por el Estado entre 1973 y 1978 representa un 11 % y el uso de la parte del bonus petrolero equivale a un 45 % durante el mismo período. Por otra parte entre 1973 y 1976 8 mil millones de dólares se prestaron a través del mundo hasta 1977. Ni que decir tiene que una explosión de los movimientos de capitales procedentes o con destino a Venezuela se define como la resultante de la consecuencia del choque petrolero.
La parte del bonus petrolero no utilisado se ahorró en el extranjero a través del Fondo de Inversión venezolano (FIV) con el Banco Central. Se trata de un fondo destinado a la gestión de inversiones financieras públicas emprendidas a partir de los ingresos petroleros desde 1973. A partir de 1976 el sector público repatria una parte de sus haberes y se convierte en un prestatario. Durante el Cuarto Plan se incrementó el volúmen de inversiones y el programa duplicó durante el Quinto Plan (1976-1980), plan más bien basado en el desarrollo de la industria del acero y del aluminio con miras a promover las exportaciones no petroleras y a empezar la sustitución de importaciones de productos intermedios (10 mil millones de dólares invertidos).
El recurso masivo al capital extranjero a partir de 1977 es el hecho del sector privado de la economía y permite cubrir los préstamos contratados por las empresas públicas no petroleras fuera del presupuesto oficial (endeudamiento en proyectos de inversión). También salarios adicionales hubieran sacado provecho de un 20 % del bonus y de la transferencia al consumidor de productos petroleros o de servicios públicos. Por lo tanto entre 1973 y 1978 casi la totalidad del bonus petrolero se había reintegrado en la economía nacional de manera igualitaria entre el sector público y el sector privado.(14) Los beneficiarios directos del bonus son el gobierno, las compañías petroleras y las empresas privadas o la familia. Además de un clima de prosperidad creado por las ventas de petróleo, medidas se habían constituido para mejorar el reparto de los ingresos reduciendo los empleos precarios y aumentando las condiciones de vida de las familias más desfavorecidas (aumento del ingreso real de la familia entre 1973 y 1978). Al mismo tiempo incrementan los salarios y los precios. La tasa de crecimiento del consumo privado fue superior a la del producto interior entre 1973 y 1978 : se debe ese crecimiento a la política de control de precios del gobierno en 1974.
Se destacan del primer choque petrolero una capacidad de producción del sector no petrolero con un incremento anual superior al 10 % entre 1972 y 1978, una extraversión del mercado nacional de capitales. En efecto todos los ingresos adicionales de exportación generados en 1973-1974 se habían reintegrado en la economía nacional a finales de 1978. A pesar de los ingresos acumulados el sector público había pedido préstamo en el extanjero, el doble de sus inversiones de 5 mil millones de dólares. Así la deuda pública directa e indirecta había crecido de 6 mil millones de dólares entre 1972 y 1978.
El segundo choque petrolero (1979-1982) conoce la ineficacia administrativa del sector público, la corrupción y el endeudamiento exterior que escapa al control público. Tenía que reestudiar la gestión de los ingresos petroleros así como el ritmo de las inversiones públicas reducidas. Se acelera la inflación, la demanda se estanca, el acrecentamiento de la producción no se materializa. Además los tipos de interés extranjeros animan una evasión masiva y creciente de los capitales privados (9 mil millones de dólares entre 1980 y 1982). Gran parte del supéravit petrolero se coloca en el exterior a través de movimientos privados de capitales abastecidos por ingresos públicos de exportación, paradójicamente. El excedente sustancial del bonus del segundo choque petrolero alcanza los 13 mil millones de dólares anuales entre 1979 y 1982. Los precios internos no varian entre 1977 y 1980 a pesar de la nueva duplicación de los precios internacionales. A pesar del crecimiento de las inversiones de las compañías petroleras nacionales, del programa de exploración de la faja petrolífera del Orinoco, las compañías petroleras guardan una parte de sus ingresos bajo forma de haberes extranjeros, lo que acarrea un incremento de sus activos de 5 millones de dólares entre 1979 y 1982.
En un único año 9 mil millones de dólares se obtienen del extranjero por el gobierno y las compañías petroleras en 1982 para reequilibrar el soldo. Una huída de los capitales privados (1980-1982), la recesión de las inversiones privadas marcan la situación del segundo choque. De manera general no se producieron los mismos modos expansionistas del primer choque y el estancamiento de la economía venezolana generó una crisis específica en la historia postguerrera. A pesar de la caída de la inversión privada (1979-1982), el depósito de capital sigue su crecimiento provocando un excedente de las capacidades. Con la transferencia entre agentes nacionales, el sector público se vuelve un deudor para con el resto del mundo mientras que el sector privado se vuelve un acreedor. Tal es el efecto "perverso" de la política que consistió en pasar las reservas extranjeras del sector público en el sector privado. El estancamiento observado desde 1979 se intensifica con la moderada reducción de los gastos públicos, el incremento de las subvenciones dependientes del bonus petrolero, la caída de la tasa de ahorro privado. Además Venezuela recibe el "boom petrolero" en plena tendencia a la baja de su nivel de producción de petróleo. De 3,7 mmbd. en 1970, la producción venezolana cayó a 2,1 mmbd. en 1981, pero aumentó sus ingresos petroleros cuatro veces.(15)
Finalmente sólo los consumos públicos y privados sacaron provecho del choque petrolero con una tasa media de crecimiento anual del 7,8 % desde 1973. Los problemas evocados se reflejan al fin y al cabo en el nivel demasiado elevado del excedente petrolero, en la ausencia de control del endeudamiento exterior de las compañías públicas y privadas, en la rentabilidad mediocre de los proyectos de inversiones públicas. Como consecuencia del resultado de esa evolución acontece la crisis financiera de 1983.
 
Merece una mención especial la evocación de la nacionalización del sector petróleo venezolano surgida en 1976 por diversos motivos. Para Venezuela la reinvindicación rentística constituía su interés de propietario y punto de confrontación y se podía rescatar la soberanía sobre la explotación del petróleo expresada en el aumento del nivel de renta, incluso muy por encima de los niveles cancelados a los terratenientes norteamericanos. Queda claro que el país profundiza su forma de inserción en la actividad petrolera de las compañías transnacionales por la reinvindicación de su papel como propietario del subsuelo por medio del cobro de una renta por cada barril extraido. Venezuela basó su política petrolera en su condición de propietario.
1976 representa un año de cambios. En ese año de nacionalización de la industria petrolera, el Estado venezolano debe compartir el papel de productor junto a su papel tradicional de propietario. La nacionalización no supuso grandes trastornos puesto que la política petrolera seguía diseñándose desde el Ministerio de Minas e Hidrocarburos (dependencia del Estado en la cual se había institucionalizado el interés del propietario).
El Estado venezolano cierra sus puertas a la inversión privada desde la fecha de la nacionalización, en enero de 1976. En agosto de 1975, desde entonces, Petróleos de Venezuela, Sociedad Anónima (PDVSA) es la empresa pública petrolera, la que tiene como función asumir el desarrollo de todas las actividades relacionadas con esa industria, asegurando todas las fases que implican la explotación, la producción y la comercialización del petróleo venezolano. PDVSA va a emprender una expansión nacional e internacional. El Estado ejerce un control sobre el petróleo venezolano a través de esa entidad que debe asegurar el ingreso más importante de la nación mientras la nacionalización brinda a la nación un dominio sobre sus recursos. La creación de esa empresa implica una reorientación de las funciones estatales.
Se establece PDVSA con el artículo 6 de la Ley de nacionalización. La paradoja del momento reside en el agotamiento del modelo de desarollo basado en la renta petrolera y la posesión de esa empresa que se situa entre las más importantes y prósperas del mundo. Como lo vislumbramos una profunda crisis involucra paulatinamente amplios aspectos de la sociedad venezolana sobretodo en la actualidad (drástica caída del salario real, inflación acumulada, deuda externa, desempleo, trabajo informal, pobreza). La manera de distribuir la renta ocasionó distorsiones serias en la economía. PDVSA adquiere un enorme poder debido a su expansión y a la debilidad manifiesta del Estado. Parece que PDVSA se erige en un super-Estado que no controla nadie, actúa como cualquier transnacional para vender más petróleo mientras el Estado venezolano ha perdido hasta su participación fiscal puesto que PDVSA ha luchado por disminuir gradualmente su aporte fiscal con la justificación de un plan de expansión que fortalezca a la industria nacional. Presenciamos un Estado cada día más pobre frente a una compañía con recursos crecientes.
En materia petrolera, el Estado dirige la política petrolera del país a través del Ministerio de Energía y Minas (MEM) sin que éste responda a las expectativas de los cambios en materia petrolera dado su propio deterioro. La política petrolera ha pasado de ser un ámbito político y estratégico antes dirigido por el MEM para convertirse en un ámbito esencialmente técnico en manos de la empresa estatal, cuya finalidad primordial es vender hidrocarburos y consolidarse aún más como compañía transnacional petrolera. Su gerencia se orienta hacia la defensa de los intereses de los clientes y contratistas.(16) Si existe una planificación de estrategias de resistencia frente al Estado, se revela la presencia de un como Estado (PDVSA) dentro del propio Estado. Se trata de una empresa pública que actúa como una empresa privada, con gran prestigio nacional e internacional, un estilo norteamericano de eficiencia que decidió pasar por encima de una serie de leyes sobre el petróleo (Ley de Hidrocarburos, Ley de nacionalización). El verdadero problema radica en la demarcación de la antinomía entre lo público y lo privado ; ni siquiera su plantilla pertenece al ámbito del empleo público (Art. 8 de la Ley de Nacionalización).
PDVSA representa una empresa consolidada internacionalmente con una alta eficiencia, aprovechando la ruptura del monopolio estatal con la apertura petrolera. Hasta ahora ha tenido el monopolio de la explotación del petróleo en el país pero se han notado fallas en la gestión de sus filiales e irregularidades CORPOVEN, MARAVEN y LAGOVEN.(17) En un momento en que Venezuela posee la tercera parte de las reservas mundiales de crudo como materia prima, el Estado tiene que ser el accionista mayoritario tanto más cuanto que el petróleo viene a ser una materia estratégica y por lo tanto no puede estar completamente bajo el control del sector privado.
La historia petrolera venezolana probó la pugna existente entre el Estado y las antiguas concesionarias para la obtención de una renta mayor a favor del Estado, después de 1976, el caso cambió en cuanto a las relaciones con la empresa estatal. El Estado disminuyó obligatoriamente y de forma sustancial la participación fiscal de dicha empresa sobre todo a partir de los años 80. La eliminación gradual de los valores fiscales de exportación debía asegurar a PDVSA una solvencia financiera que le permitiera acometer sus proyectos : el valor de exportación promedio por barril crudo y derivados no podía exceder en más de un 16 % en 1993, un 8 % en 1994 y un 4 % en 1995.
Haut de page